POR: H. ELIEL PÉREZ CERVANTES
Monseñor Doctor Lino Green Paz estaba a punto de volver a su laboratorio de Coéneo, en México desde el laboratorio de la Doctora Samar Ahrur Shankar en Bavnagar, India.
Y aunque el “salto” no requiere más de 7 segundos entre la desintegración e integración de todos los elementos que componen el cuerpo del “huésped” entre un lugar y otro, en esta ocasión esos 7 segundos tuvieron que esperar.
El gigantesco monitor principal del sistema instalado en el Laboratorio de Bavnagar mostraba una alerta inquietante:
“TUNEL DE COHERENCIA INESTABLE”
Para evitar que quien usa el “portal”, es decir, el Huésped o la carga llegue a su destino hecho una sopa de átomos difusa, los sistemas del punto de origen y de destino deben estar en sintonía con la resonancia Schumann de 7.83 hertzios, pues esta frecuencia actúa como el “cable invisible” que guía los datos . Una pequeña variación causaría que quien da el “salto” se integre “fuera de fase”, o quede atrapado en lo que el doctor Green llama un “desplazamiento de realidad”.
Cada laboratorio de la Facción Mendeliana de la Orden de San Agustín funciona como un organismo plenamente integrado a su entorno.
No es que casualmente el laboratorio mexicano esté instalado bajo un centro de monitoreo de la resonancia Schumann, en realidad todos los laboratorios de la Orden poseen la misma tecnología para una infinidad de propósitos que iremos explicando en el futuro de esta historia.
¿Recuerda nuestr@ queridísim@ lector@ que en la escena anterior el que todo esto escribe no alcanzó a escuchar lo último que se decían nuestros protagonistas? Bueno, pues aquí lo tienen…
HOY PRESENTAMOS: LA ORDEN.
— No es un buen momento para que vuelvas, Green. Dijo Samar haciéndose una cola en su largo y aromático pelo. Los MMS interceptaron una comunicación Londres – México.
Por lo visto el Exagon ha ordenado desde La City ataques terroristas en 20 de los 32 estados de la República mexicana. El pretexto es la supuesta captura y abatimiento de un narcotraficante de caricatura, supuestamente oriundo de Michoacan…
Aunque Elian y Macu dirían que el gobierno mexicano está metiendo las manos en uno de los paraestados de extracción del Exagon y a éste no le ha hecho la más mínima gracia…
Como quiera que sea todo el Estado y por supuesto Coeneo esta sumergido en un “pico de pánico”. Y… un convoy va directo a tu laboratorio. Mira, dijo señalando a un monitor.
— Pues será muy de caricatura, Samar, pero el terror se ve muy real desde aquí. Santo Dios. La ionosfera sobre toda la región es caótica. En cuanto al convoy… o bien son tanquetas hechizas llenas de sicarios drogados…
O Lord Erebus ya sabe dónde está «El Punto de Salto» en America y quiere nuestra tecnología… O las dos opciones en una… Como quiera que sea no lo dejaremos al azar, ¿Verdad?
— ¿Qué hacemos? De haber una escalada violenta real o magnificada por los medios de condicionamiento de masas, pronto todo México estará envuelto en una tormenta de ondas cerebrales de baja frecuencia producto de la descarga de adrenalina y cortisol en miles de personas al mismo tiempo. El miedo y el estrés combinados producen ruido electromagnético biológico.
— O bien la guerra en Iran opacará la noticia hasta diluirla por completo en un par de días… Mira, dijo el Doctor Green señalando un monitor que indicaba los picos de inestabilidad en aumento sobre Lordegan, Iran… Sin embargo esto seguirá ocurriendo…
Todo parece indicar que el Exagon está precipitando escenarios en todos los frentes de guerra abiertos por su marioneta anaranjada y bocona en Washington D.C.
Los monitores en el laboratorio de la India mostraban la resonancia Schumann con picos de variación aguda sobre México, es decir, no como una línea armónica, sino como el electroencefalograma de alguien escuchando Rock pesado…

— Si saltas en esas condiciones tu patrón molecular se mezclaría con la carga del pánico social. Podrías materializarte con un trauma psicológico transferido, o peor, tus átomos podrían dispersarse siguiendo las líneas de caos de la frecuencia inestable.
— Comunícame con la sala de control en Coeneo.
Tecleando rapidamente sobre una pantalla que se extendía por todo su gabinete de controles Samar estableció contacto con un joven monje en Coéneo.
— ¡Hola, Bavnagar! Cómo está nuestro jefe por allá. ¿Ya se empalagó de comer Sukdhi?
El Doctor Green sonrió pero le dijo con firmeza:
— Mateo, no podemos abrir el canal. La cuenca de Michoacán está emitiendo un pico de 15 Hz. Hay una saturación de ondas Gamma y Beta en la ionosfera local. El pánico en el sector de Coéneo es tan denso que el anclaje de fase no logra estabilizarse… «¡Control! ¡Informa a la emperatriz!», dijo apelando al computador cuántico.
— De hecho “Control” ya está tomando medidas, Señor. Ya sabe cómo es “él”… Tal como Usted…
Bellas Fuentes, Michoacan, México. 22 de Febrero de 2026…
El edificio que aloja las instalaciones del Centro de Resonancia Schumman, debajo del cual se encuentra el Laboratorio de la Facción Mendeliana de la Orden de San Agustín, ademas de asistencia satelital de monitoreo del entorno cuenta con un sistema de defensa que se activa ante intrusiones hostiles.
Dependiendo del “humor social periférico” el sistema activa protocolos que identifican potenciales amenazas a un perímetro que abarca varios kilómetros a la redonda y elabora maniobras de acción anticipada, principalmente disuasivos, ante posibles riesgos.
La mañana del domingo 22 de febrero de 2026 la red de sensores que marcan el perímetro del laboratorio en radios de 30, 20 y 10 kilómetros (anillos de seguridad) percibieron un “Estado de Agitación Social Atípico” causado por una serie de ataques terroristas perpetrados por células críminales ante una maniobra militar del gobierno Federal Mexicano, cuyo objetivo fue la captura del Moncho, la cara visible de una de las principales organizaciones criminales del país.
En 2 de los 3 anillos los sensores detectaron detonaciones, sirenas lejanas y el paso frenético de vehículos blindados. Ante tales datos el computador cuántico, también llamado “Control” o simplemente “Coéneo”, que concentra los sistemas del laboratorio se comunicó con los satélites MMS en órbita para realizar una evaluación general.
COENEO: — Coeneo a Satélite líder. Detecto actividad atípica. Solicito evaluación de riesgo.
MMS-1: — Atento, Coéneo. Recibiendo petición… Procesando… Enviando informe de actividad para 19°.7871°N/101.6177°O:
Estado de Red: MMS-1 Sincronizado / Frecuencia Schuman: 15 Hz (Inestable)
Criterio de Activación: Agitación Social Atípica (Nivel 4 – Indirecto):
- Detección Acústica: Confirmadas 140 detonaciones de calibre .50 en cuadrante NE 16 granadas percutidas, 1 explosión de estación de almacenamiento de Gas LP a 1,600 metros del Anillo 2.
- Firma Térmica: 08 convoyes blindados sin adscripción oficial desplazándose en maniobra de repliegue sobre la carretera federal. Rumbo a 19.8°: Coéneo.
- Humor Social: Picos de adrenalina detectados vía intercepción de radiofrecuencias civiles. Índice de hostilidad en aumento.

COENEO: — Recibido. Desplegando Unidades Alpha, Beta y Gamma en estación. Iniciando Patrón de Vigilancia en Círculos Concéntricos Contrarrotantes.
MMS-1: — Recibido, Coeneo. Sincronizando relojes atómicos para corrección de deriva. Confirme parámetros de interceptación.
COENEO: — Afirmativo. Parámetros fijados:
- Anillo 3 (Exterior): Alpha a 600 m de altura. Sentido horario. Cobertura térmica activa.
- Anillo 2 (Medio): Beta a 350 m. Sentido antihorario. Escaneo de frecuencias militares y clandestinas en curso.
- Anillo 1 (Interior): Gamma a 150 m. Sentido horario. Protocolo de fuego reactivo en espera de autorización.

MMS-1: — Enlace de datos estable. Confirmo el avance de blindados no oficiales en la carretera federal. Van hacia ustedes, Coéneo. Se encuentran a 12 minutos antes de entrar en la zona de sombra del Anillo 2.
COENEO: — Enterado. Activo contramedidas electrónicas preventivas.
En tierra. A bordo de uno de los blindados de ensamblaje artesanal o “monstruo”, “El Mike” sudaba profusa e incómodamente no por la temperatura ambiente sino porque por su piel excretaba vapores nauseabundos derivados de la alergia metabólica causada por el consumo de drogas la noche anterior.
El motor diesel rugía, pero algo en el ambiente se sentía mal… y no era sólo por lo que ocurría en su cuerpo, no. De pronto el aire se sintió cargado de una estática que erizaba los vellos de sus brazos.
Subió la intensidad del aire acondicionado y trató de situar su ubicación en el GPS pero el monitor adaptado al tablero de su unidad estaba completamente negro, así que decidió comunicarse a su base mediante su radio de Banda Ancha:
— ¡Viejón 200!, ¡aquí Zombie 2000! ¡Estamos entrando al sector de Coéneo! ¡Visual despejada pero el pinche GPS se apagó! ¿Me copia?
Tuvo por respuesta el ruido áspero de la estática que parecía inundarlo todo y luego el ruido se apagó por completo. Miró al compañero que iba a su lado y lo increpó al tiempo que sentía como se le formaban perlas de sudor en la frente.
— ¡Camara, Balú! ¡Revisa esa madre! ¡O checa el google maps! ¡Llegamos a una “Y” y no se pa’ donde jalar!
Balú bajó sus botas tácticas del tablero y procedió a darle unos golpecitos a la pantalla del GPS. La pantalla parpadeó. El mapa digital que hasta hace un momento mostraba la carretera federal se convirtió en una danza de pixeles sin sentido.
— ¡Ah, chinga! ¡Y el radió igual está muerto, wey! ¡Solo se oye un zumbido! ¡’ira, Mai!
Y pulsó repetidamente el botón del radio.
El Mike se percató de que no hubiera más vehículos a su alrededor, detuvo la marcha y abrió la pesada puerta del blindado. El cielo de Michoacan estaba limpio, de un azul hirviente. No había aviones, no había helicópteros del gobierno, ni siquiera nubes. Pero el ruido estaba ahí: un pulso rítmico, una vibración de baja frecuencia que no se escuchaba con los oídos, sino que se sentía en el esternón. (((Wom… wom… wom…)))
Debido a su antiguo entrenamiento en el ejercito, del cual desertó para pasarse a las filas del crimen intuyó lo que ocurría. Por lo que como pudo trató de estabilizarse. Aspiró profundo, saltó del camión y palmeando las manos gritó:
— ¡Bájense cabrones! Ordenó a los tripulantes del convoy que lo seguía. ¡Despliéguense! ¡No veo ni vergas, pero nos están “iluminando”! ¡Es un bloqueo de señal! ¡wachos jijos de su puta-madre! ¡Saquen los fierros y bájenme ese chingao Dron!
De inmediato se bajaron más hombres armados apuntando sus fusiles al vacío del cielo. Algunos en pleno estupor causado por las drogas, apretaban los dientes hasta rechinar o se chupaban insistentemente los labios ya irritados.
No podían estar seguros de que a 350 metros por encima de sus contaminadas cabezas el Dron Beta acababa de invertir su fase de interferencia, creando un vacío de comunicaciones en un radio de 500 metros a la redonda y emitiendo una frecuencia por debajo del umbral auditivo humano (< 20 hz) que hizo que todos comenzaran a sentir más desorientación y ansiedad de la que ya padecían.

A 20 kilómetros de distancia.
En el nivel subterráneo 4 del complejo del Centro de Resonancia Schumann, el aire olía a ozono y a refrigerante sintético, un aroma similar al de los coches nuevos. Frente a la consola principal, el operador de la facción Mendeliana no necesitaba mirar por una ventana; tenía “mil ojos” repartidos en tres anillos concéntricos.
En la pantalla de grafeno, la imagen del Dron Beta se estabilizó en un filtro de Termografía Diferencial. El blindado que en el mundo real era una mole de acero camuflado, aquí era una mancha de calor blanco vibrante sobre un fondo azul gélido.
— El ruido rosa está surtiendo efecto. Comentó Lucas, un joven monje con una calma monástica, quitándose la capucha de una sudadera amarilla con un Piolín de caricatura en la espalda que usaba encima de su túnica de la orden Agustiniana. El pulso infrasónico del anillo 2 ha alcanzado los 40 decibelios de presión no audible. Mira la dispersión térmica, hermano Mateo.
Mateo, otro joven monje más o menos con la misma indumentaria pero con una sudadera roja con el símbolo de Batman giró su asiento para verificar los valores en el monitor de su compañero de guardia.
En el monitor, las siluetas humanas (pequeñas manchas de color naranja brillante) saltaron de los vehículos de forma errante. A través del zoom óptico de 100x, Mateo pudo ver a Balú, a el Mike y a los demás hombres armados llevarse las manos a los oídos, tambaleándose. No había disparos, no había humo, sólo la invisible presión del aire manipulada por el dron beta 350 metros arriba.
— Su frecuencia cardiaca debe estar por encima de los 160 latidos por minuto, dijo y ajustó un dial virtual. Pobres hombres. Pudiendo estar con su familia disfrutando de una carne asada… ¡Es domingo al medio día, por el amor de Dios! Por cierto, “chulo uso del lenguaje, el de estos vatos, ¿eh?” Dijo imitando el acento fingidamente norteño de los sicarios.
— No hay ni buenas ni malas palabras, mi estimado… el lenguaje es basto y mientras más palabras te sepas, piensas mejor. Además, seamos sinceros, nadie habla correctamente todo el tiempo… y uno puede ir de lo soez a lo sublime de un momento a otro si la ocasión lo amerita, opinó Lucas.

De vuelta a donde los sicarios experimentaban la peor “malilla” de sus vidas, acentuada por el pulso de baja frecuencia emitida por el dron beta. El sargento Mike luchaba por contener las nauseas y decir algo pero las arcadas de asco se lo impedían. Los demás hombres armados experimentaban el mismo suplicio así que con manotazos enérgicos hizo la señal de retirada.
— ¡Denle pa’ tras! ¡Salgamos de aquí! Alcanzó a decir antes de vomitar.
Como pudieron todos subieron a sus vehículos y dieron vuelta para alejarse del lugar lo más rápido posible.
En la Sala de Control, a los dos jóvenes monjes les apareció una alerta en tonos azules en sus respectivos monitores, proveniente del MMS-1:
“ZONA DE EXCLUSIÓN TOTAL, ASEGURADA”.
El computador cuántico del laboratorio recalibró sus normativas de disuación. Desactivó el pulso infrasónico, pero lo mantuvo latente para dirigirlo a nuevos objetivos hostiles en caso de proximidad.
— Coeneo a satélite líder. Mantengo patrón contrarrotante y solicito resguardo de la facción Nexus del Ejercito Mexicano. No más pulsos infrasónicos o artillería cinética… por ahora. Fuera.
TRANSICIÓN…
A 329 Kilómetros de ahí. La imaginación de nuestr@ amig@ lector sobrevuela una masiva ciudad de México bañada por la luz del medio día. Súbitamente desciende hasta ingresar por un domo de cristal al interior del Palacio Nacional.
Después de acceder al piso superior su visión continúa descendiendo a través de pisos de piedra hasta llegar a una estancia más parecida a un búnker de alta tecnología que a un despacho burocrático, revestido con paneles acústicos y sin ventanas. Es el único espacio en todo el Palacio que ha sido «barrido» electrónicamente cada hora.
El aire ahí es más frío debido a la refrigeración de los servidores. No hay retratos de héroes, solo tres monitores de 80 pulgadas que emiten una luz azulada sobre el joven rostro del Secretario de Seguridad del Gobierno Federal Ramón González Jalifa, quien introduce en un sobre de seguridad un informe para la presidenta Clara Schreiber Pérez.
Una vez sellado el sobre da media vuelta y comienza a andar cerrándose el saco que parece una armadura impecable. Hace un ademán a un lector de rasgos biométricos y la puerta de la estancia se desliza suavemente.
Al salir deja atrás el zumbido de los servidores y el resplandor azul de las pantallas, e ingresa a un elegante pasillo de piedra volcánica iluminado por luces led que contrastan con la humedad antigua del edificio. Acelera el paso y mira su reloj.
Sus pasos no resuenan; usa calzado de suela silenciosa. Va flanqueado por dos escoltas que se le incorporaron al verlo. Al llegar al patio de honor, la luz solar le hace entrecerrar levemente los ojos cuyas pupilas tardan un instante en adaptarse.
Atraviesa el patio con paso veloz y con una mirada acostumbrada a escudriñarlo todo observa la imponente estructura de piedra ante él. Aprieta un poco más el paso y comienza a subir dicha estructura conocida como la escalera de la emperatriz.
A medida que sube el diseño arquitectónico pasa de los cables de fibra óptica ocultos en las molduras a los murales de Diego Rivera que cuentan la historia de las revoluciones pasadas. Jalifa camina rápido sin mirar los murales; para él la historia es una variable que ya fue procesada por su algoritmo.
Una vez en el primer piso, entra a la zona restringida de las oficinas presidenciales. Pasa por un arco de seguridad y se introduce al “corredor de los presidentes”, sintiéndose observado por todos esos fantasmas colgados en las paredes, especialmente por el antecesor de su jefa. Jalifa se acomoda la corbata y le da un vistazo a su iPad al pasar frente a él mientras se dirige hacia la puerta de madera pesada al final del corredor y le indica a sus escoltas esperar.
No necesita anunciarse. La puerta doble de caoba es abierta por dos imponentes guardias presidenciales del sexo femenino mientras el joven secretario ingresa a un espacio de techos altísimos donde la luz de las lamparas de escritorio crea islas de claridad en medio de una penumbra solemne.
Al fondo. Frente a un librero maravillosamente tallado por maestros ebanistas, una esbelta y elegante mujer firma un documento cuya carpeta de cuero es sostenida por una joven y hermosa asistente. Al ver al secretario ésta hace una discreta inclinación de cabeza y se retira.
— «Coéneo» envía esto. Dice sin preámbulos.
La presidenta reconoce el sello de la Facción Mendeliana y tras leer de un vistazo el informe de inmediato da la orden:
— Custódienlo… ¡Ahora!
CONTINUARÁ…


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