OPERACIÓN AURORA / Escena 6: El Hexxagón

Por H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

«¿Creen que el poder está en el plomo de las balas? El poder está en el sello de mi oficina. Si yo digo que el oro de México es ‘impuro’, ese oro se convierte en piedra. Si yo digo que la plata de un cartel es ‘Good Delivery’, esa plata compra ejércitos.”

Lord Erebus

Un caza F35 Lightning II de la fuerza aérea mexicana surca el cielo nublado procedente de la Base Aérea Militar n.º 1 de Santa Lucía con dirección al cielo de Coéneo, Michoacán.

No es cualquier avión de combate; su radar AESA detecta anomalías atmosféricas y en su fuselaje carga misiles inyectores de aerosoles metálicos.

La misión del F35 es liberar partículas conductoras en la alta atmósfera sobre el Centro de Resonancia Schumann (CRS) para crear un “espejo” electromagnético que proteja la señal del túnel de enlace del laboratorio contra interferencias aleatorias o inducidas.

Esta segunda posibilidad es lo que más preocupa a los científicos al mando del operativo.

Con la orden de custodiar el CRS la presidenta Clara Schreiber, antigua discípula del Doctor Green en la Universidad Nacional Autónoma de México y ella misma una científica especializada en física cuántica, activó una serie de protocolos tácticos y técnicos sumamente complejos.

La mandataria ajustó los controles de la consola frente a ella, sus dedos se movían con la precisión de quien conoce la materia a nivel atómico.

— El informe que envía Coeneo reporta una saturación de ondas gamma focalizada, eso no es natural. Coéneo es, por así decirlo, un lector experimental de la conciencia colectiva planetaria y ésta parece estar siendo manipulada de alguna manera en la periferia del CRS.

Blinden la señal del Túnel de Enlace —había instruido la presidenta Clara Schreiber al comité de científicos y altos mandos de la defensa nacional una hora antes.

Del campo militar número 1 salieron dos camiones pesados con módulos de potencia criogénica y procesadores cuánticos que el laboratorio de Coéneo no tiene, para “supercargar” la estación local de antenas dipolo que enfocarán un haz de energía directamente en la nube de aerosoles metálicos que desplegará el F35 y deberán quedar suspendidos por efecto de la falta de gravedad en la capa E de la ionósfera.

Los altavoces del despacho presidencial vibraron con un ruido de estática al que siguió la voz del piloto del F35.

— Aquí Nexus 2-0-1. Solicito autorización para despliegue de activos.

— Autorizado —dijo la Dra. Clara desde su micrófono de diadema, observando todo desde una pantalla táctica global vía enlace satelital. En el panel, un pequeño punto verde comenzó su ascenso vertical.

El piloto del F35 inició una maniobra de zoom climb o trepada vertical para lanzar los misiles hacia el límite del espacio. Su objetivo es lograr su altitud máxima de crucero de 15 kilómetros de altura para disparar desde ese punto los misiles inyectores de aerosoles metálicos.

Varios jóvenes monjes agustinos ya se habían congregado en un patio del CRS tras ser informados del operativo y lo que podían ver era un espectáculo que algunos testigos documentaron después en sus redes sociales con videos que se harían virales sobre el ascenso de un jet militar rompiendo la barrera del sonido y disparando una ráfaga de cuatro proyectiles hacia el espacio.

Una vez disparados los misiles impulsados por su motor con carga de uranio como fuente de energía recorrieron los 95 kilómetros restantes en cuestión de segundos, funcionando como pequeños cohetes suborbitales.

Al llegar a los 110 kilómetros de altura los misiles abrieron sus difusers liberando una nube de boro y plata en el vacío de la termosfera baja.

Lo que los monjes y otros testigos en las ciudades próximas vieron fue un destello silencioso y una expansión de luz ultravioleta causada por la ionización de los metales liberados. Esa parte del cielo pareció vibrar por un instante antes de teñirse de un violeta eléctrico.

— Confirmo liberación de activos. Regresando a base. Fuera —dijo el piloto del F35 en cuya nave pudo experimentar los efectos de la antigravedad al comenzar su descenso.

HOY PRESENTAMOS: EL HEXXAGON

2 HORAS ANTES

— Tanto tiempo ensamblando su pequeño juguete en Coéneo y miren nada más, una crisis le da la oportunidad de completarlo en un día… vaya que es Usted un «atractor» realmente poderoso, Doctor Green… —dijo la presidenta— a menos que…

Acostumbrada a buscar siempre más allá de lo que se ofrece a primera vista se quedo contemplando la plancha del Zócalo a través de las grandes ventanas del balcón presidencial… El viento movía ligeramente las pesadas cortinas de terciopelo antes de que ella girara sobre sus talones.

— General.

— Señora presidenta.

Con tono y actitud de total secrecía la presidenta le entregó a su veterano pero adusto secretario de defensa un dispositivo de encriptación que junto con el resumen ejecutivo del informe enviado por Coéneo le había entregado el secretario de seguridad.

— Con los parámetros contenidos en este dispositivo haremos un análisis de mecánica de eventos. Quiero un informe I&W (de Indicadores y Advertencias). No quisiera quedarme con la idea de que esta “crisis” es un diseño de Monseñor Lino Green para causar justo lo que está pasando.

El general asintió con una mirada que por un instante pareció denotar sorpresa e incredulidad ante la precisa instrucción de la presidenta. Obviamente la presidenta lo notó y para reforzar el efecto, agregó:

— Busquen un punto de captura de la línea de tiempo y si existe háganmelo saber de inmediato.

— Sí, señora Presidenta —obedeció el general haciendo un saludo marcial. De inmediato señaló un amplio escritorio a un asistente que cargaba un voluminoso maletín de metal.

El maletín contenía un equipo de comunicaciones. Insertó el dispositivo de encriptación en un puerto y posó su mano derecha sobre un escáner para proveer sus datos biométricos. Un haz de luz azul recorrió su retina, confirmando su identidad con un pitido seco.

El dispositivo entró de inmediato en comunicación satelital con un supercomputador instalado en los laboratorios del ejercito en el campo militar numero 1. Mediante comando de voz solicitó un informe de Indicadores y Advertencias.

De inmediato el programa comenzó a sustraer y organizar los datos con los cuales desarrolló millones de simulaciones de cursos de realidad qué analizó simultáneamente. Todos los escenarios tanto probables como improbables con base en el informe de lo ocurrido y recabado por el computador cuántico del laboratorio de Coéneo, hasta dar con el más factible.

De vuelta al presente, desde “el cilindro” Elian seguía todo el operativo en tiempo real a través de la interceptación que hacían los satélites MMS a los satélites militares del gobierno. Podía ver incluso lo que el piloto del F35 veía desde su casco de realidad aumentada. El cilindro es un crisol de resonancia que se conecta con absolutamente toda la tecnología que tiene acceso a un satélite.

— ¿Con que “ahora vuelvo”, eh, Doc? Vaya forma de darse una vuelta a la India cuando el regreso tiene de por medio una operación militar que dispara misiles al espacio… Por cierto… no sabía que México tenía este tipo de juguetes… ¿Aviones supersónicos?, ¿módulos de potencia criogénica?, ¿procesadores cuánticos?

En los potentes altavoces del laboratorio de Bavnagar la voz de Elian sonó profunda y grave. La doctora Samar y el doctor Green sonrieron. Green se recargó en una mesa metálica, cruzando los brazos con una calma que contrastaba con el despliegue bélico.

— No los tiene… Al menos no oficialmente. Son activos de la orden. Verás, los países no existen como lo que nos dice la historia, Elian. En los hechos son territorios controlados por confluencias de entidades tanto nacionales como supra nacionales.

Green hizo una pausa, dejando que el silencio subrayara la magnitud de lo que estaba por decir.

— Y en estos territorios nacen las generaciones de seres humanos que adquieren la identidad nacional que los gobiernos que administran esos territorios les indoctrinan.

La orden siempre ha sido una de esas entidades y funge como un factor real de poder que, como las demás, hecha mano de la infraestructura nacional, entre otras razones porque ayudó a crearla.

Caminó lentamente hacia una de las terminales, sus pasos resonando en el pulcro suelo del laboratorio.

— Recuerda que la orden tiene una existencia de más de 800 años de historia y siempre se ha relacionado de un modo u otro con los centros de poder en el mundo.

La orden está en todas las estructuras eje del poder político, económico… y militar. Pero no somos la única entidad… hay otras que también lo están.

En cuanto al tema que nos ocupa. Todo parece indicar que nos enfrentamos a algo más que una simple contingencia aleatoria de violencia. Por lo visto los últimos acontecimientos son una maniobra de desestabilización producida… —Green suspiró—, por otra de esas entidades supra nacionales que controlan a México…

— Sí. La presidenta está recibiendo, justo en este momento, un informe I&W en el que se detalla una operación ordenada por canales encriptados desde algún lugar remoto en los alpes Suizos. Ya está en su buzón, Doc. Dijo Elian, siguiendo lo que ocurre en tiempo real desde México.

Green sonríe con un gesto irónico.

— Gracias. Si el origen de la orden para generar caos en México viene de ese lugar sólo puede tratarse de una… “entidad”.

Hace… santo cielo… ¡31 años!… el director de una firma de desarrollo tecnológico me hizo llegar por canales insólitos la “tentadora” propuesta de financiar mis investigaciones sobre “Matrices de entrelazamiento de Fase”…

En ese momento la pequeña Naira salió de una pequeña puerta oculta en una columna, por lo visto un acceso secreto al laboratorio. Todos la recibieron en silencio pero con la iluminación que brota del rostro cuando ves a un niño al que amas y continuaron escuchando. Samar le tendió la mano a la niña, atrayéndola hacia sí sin apartar la vista de Green.

— Al parecer algunos de mis colegas y/o “estudiantes” en esa época eran espías al servicio de una corporación del complejo militar-industrial internacional… lo que no sabían a ciencia cierta era sobre los alcances de las conexiones de la Orden con entidades de inteligencia en todo el mundo, que desde luego pronto nos revelaron la identidad real de los interesados.

Samar había puesto una cara de asombro que divirtió aún más al Doctor Green.

— Una entidad transnacional conocida como The Auric Overside Group. Controlada, allá en el limbo del capitalismo salvaje por un oscuro lord con nombre de abolengo tipo nobleza negra veneciana: Massimiliano Vane di Savoia-Carignano e Borbone —dijo exagerando el acento italiano—, y alias de archivillano de película de Hollywood: ¡Max Vane! —resaltó con un ademán grandilocuente. 

Obvio, heredero de una antigua casa real europea que si bien perdió sus títulos nobiliarios tras las guerras mundiales, conservó sus derechos mineros y bancarios en las sombras. En el mundo de las sociedades secretas se le conoce como Lord Erebus.

Para este momento Elian, desde México ya se había puesto en modo flotación dentro del cilindro, con los dedos de las manos entrelazados detrás de la nuca, acostumbrado a disfrutar de los relatos en tono de novela policiaca que acostumbra contar el Doctor Green. Macu hacía lo mismo y Samar ya estaba sentada con una silla puesta al revés recargando la barbilla en el respaldo.

La atmósfera en el laboratorio había pasado de la tensión militar a la de una fogata donde se cuentan historias prohibidas.

— Y a todo esto, ¿cuanto tiempo tenemos para que lleguen los camiones que llevan los procesadores cuánticos del campo militar numero 1 a Coeneo? —preguntó el doctor Green.

— 4 Horas —dijo Samar echando un vistazo al reloj del laboratorio.

— Bien… Pónganse cómodos…

CONTINUARÁ…


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