
POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES
PROTEGER LA VERDAD
La censura no ha sido ni será nunca la estrategia mas adecuada para impedir el surgimiento de ideas nuevas, las ideas siempre surgen, emergen, en una u otra persona, lugar, tiempo o circunstancia, la naturaleza humana siempre será fuente de su diversidad y ésta a su vez potenciará su capacidad para transformar la realidad social en todos sus ámbitos.
El desarrollo de la creatividad es inseparable del desarrollo de la expresividad humana a través del lenguaje verbal y simbólico, así, ambas implican la conversión de las ideas en estímulos perceptibles para la conciencia de otros, de otra forma carecerían de sentido.
Pues bien, como sabemos, esa capacidad de establecer contacto, comunicación y dialogo con el Otro hoy cuenta con herramientas que pueden darle un mayor alcance, tal es el caso de Internet. Sin embargo, también es posible que esas herramientas sean controladas en perjuicio del derecho humano a la libre expresión, transgrediendo el Articulo 7º Constitucional que establece que:
«Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. No se puede restringir este derecho por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares, de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios y tecnologías de la información y comunicación encaminados a impedir la transmisión y circulación de ideas y opiniones. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni coartar la libertad de difusión, que no tiene más límites que los previstos en el primer párrafo del artículo 6o. de esta Constitución. En ningún caso podrán secuestrarse los bienes utilizados para la difusión de información, opiniones e ideas, como instrumento del delito.»
Contrario a este principio, la reforma a la ley federal de telecomunicaciones establece controles al libre flujo de información. ante lo cual conviene cuestionar: ¿qué no se supone que la democracia pondría fin a la tiranía del silencio?
El fenómeno de la censura es propio de entornos sociales autoritarios, restrictivos y proclives a la manipulación, no de sociedades abiertas y democráticas como…¿La nuestra…?
Con la censura, tanto instancias de poder público como privado intentan controlar la percepción publica de determinados hechos o dichos que pudieran ser de interés general, de modo que cuando alguna información de éste tipo no concuerda con la versión mas conveniente para dichas instancias entonces se le modifica, bloquea, borra, elimina… silencia.
El punto aquí es que en los nuevos medios, sistemas y dispositivos de comunicación, como en el caso especifico de las redes sociales y la telefonía celular, si bien no se da de la misma manera el fenómeno de la censura, sí se da o puede darse una de sus consecuencias mas perniciosas: la AUTOCENSURA, es decir, el efecto del miedo a externar lo que se piensa, en paises donde no se respetan y protegen, sino que sistemáticamente se vulneran los derechos humanos.
Ante dicha posibilidad resulta conveniente comenzar a atender un tema que estamos ignorando, a pesar de estar rodeados, saturados de dispositivos tecnológicos que la afectan de una u otra manera, ese tema es lo referente a nuestra privacidad personal, o mejor dicho, a nuestro DERECHO A LA PRIVACIDAD.
Por eso URGE que nos dejemos de paranoias que inhiben nuestras capacidades de comunicación y hagamos frente a la intención de lograr sociedades cada vez mas vigiladas y controladas bajo el PRETEXTO DE LA SEGURIDAD.

En el 2014, el poder legislativo mexicano deformó/reformó la ley federal de telecomunicaciones a fin de, entre otras disposiciones, instaurar una serie de controles a las señales con las que operan “nuestros” modernos sistemas y dispositivos de comunicación (ver enlace al final del texto «¿Qué está pasando en México? Un llamado Global por la LIBERTAD»), con lo cual se dio un paso gigantesco hacia un “pasado futurista» al mas puro estilo orweliano, con el fin de legalizar lo ilegal: LA CENSURA y lo irracional: LA AUTOCENSURA.
No debemos permitir que se nos convierta en una sociedad incapaz de decir las cosas como son, los gobiernos y los poderes fácticos lo están intentando con esa y otras arbitrariedades, que van desde iniciativas de ley que posibilitan la suspensión de garantías, hasta la velada o manifiesta prohibición de temas a tratar públicamente, pasando por el tratamiento de dichos temas con matices que manipulan la verdad y, en el peor de los casos, la eliminación o desaparición física de aquellos que los abordan.
Afortunadamente, existen formas efectivas y serias para revertir esta tendencia.
A decir de la filosofa norteamericana Helen Nissenbaum (2011), cuando incursionamos en estos temas (tecnología, privacidad y libertad de expresión) necesariamente entramos en cuestiones éticas, legales y políticas, pues las circunstancias en las que desarrollamos nuestras habilidades sociales y comunicativas en la actualidad implican el uso de dichos medios, sistemas y dispositivos en condiciones que tienen que ser REGULADAS A FAVOR DE LOS USUARIOS, especialmente en términos de privacidad y seguridad.
Pero además, agregaríamos aquí la conveniencia de abordar el asunto desde un enfoque aparentemente inconexo: el de la ampliación (si hay libre flujo) o en su defecto la reducción (si hay censura) de las posibilidades de cambio social. Por eso aseguramos aquí que no hay mejor forma de asegurar la libertad de expresión mas que EJERCIÉNDOLA.
El punto es que la ciudadania no debe tener miedo a ser castigada por decir lo que piensa, sólo si pierde el miedo podrá comunicarse con otros y entenderse para ponerse de acuerdo con el fin de ORGANIZARSE. Sobre todo ahora que la fuerza del poder social y la fuerza del poder político-económico se encuentran en un conflicto que sólo la razón y no la fuerza por si misma podrá resolver.
Inevitablemente la gente va a dar su versión de los hechos y lo mas seguro es que ésta será divergente respecto a lo que se publica en los medios tradicionales y privados. Ante ese escenario, será mejor que existan estrategias que garanticen el libre flujo de información en condiciones de seguridad y apertura. Por lo que el primer paso para ganar terreno ante la censura es vencer a la autocensura, es decir, VENCER AL MIEDO, y ese cambio no es en el «sistema», sino en NOSOTROS.
ESTEMOS ALERTAS. Cuando se obstruye el libre flujo de información se obstaculiza la orientación democrática y de toma de decisiones en el seno de la sociedad, pero ojo, ese no es el único fin, tan sólo es el medio, el medio para crear miedo; porque cuando por miedo, paranoia, cobardía, “prudencia,” etc., alguien se guarda lo que piensa, significa que ha interiorizado a tal grado el sistema represivo, que éste puede hacerlo callar o bien cuidar una a una sus palabras, CONDICIONÁNDOLO a no salirse de los márgenes de lo políticamente correcto.
No se trata de decir cuanto se nos venga en gana, pero si en el dilema entre decir lo que se piensa y pensar lo que se dice ha de haber un criterio que regule nuestro derecho a la libre expresión, debería ser que si algo es verdad debe decirse y si es mentira callarse… y decir que es mentira abiertamente.

PROTEGERNOS ENTRE NOSOTROS.
Pero además de la veracidad de la información y de su libre circulación para que pueda ser percibida y comprendida por otros, el énfasis debe ponerse en la seguridad de quien dice algo en ejercicio de sus garantías individuales, comenzando por la protección de su privacidad y pasando, necesariamente, por la protección de su integridad física y psicológica, pues las capacidades de comunicación e interlocución son indicadores de salud mental, mientras que la inexpresividad, la paranoia y la apatía implican todo lo contrario.
En el libro “Privacidad Amenazada” (Oceano, México, 2011) Helen Nissenbaum parte del hecho de que el actual uso de los nuevos medios, sistemas y dispositivos tecnológicos ha hecho posible una serie de intromisiones por parte de instancias oficiales y privadas a la privacidad individual y colectiva, mismas que eventualmente pueden posibilitar el control de amplios conjuntos de población.
En ese sentido, las agresiones contra periodistas en cualquier país parecen tener la función pedagógica de aleccionar a la población sobre las consecuencias de decir la verdad, con lo cual, de paso, se desplaza la censura con la AUTOCENSURA, pues cuando ésta tiene lugar ya no sólo es “el sistema” quien sabotea los actos de comunicación al interior de la sociedad, sino la sociedad misma en cada individuo que cree que lo prudente y lo mejor es ser un SILENCIOSO COMPLICE de todos los ABUSOS DE PODER.

INTER Y ALTER ACCIÓN
Ante el escenario descrito y dado que hemos comprobado que resulta de utilidad, proponemos:
1. Cuando alguien divulga información útil para una determinada causa, el típico «Like» o «Me Gusta» cambia su sentido a «Enterado» y origina el acompañamiento.
2. «Comparte» (multiplica) la información relevante y procura iniciar foros de opinión; la idea es construir cadenas de contactos activos que, de ser necesario, pueden…
3. Coordinarse para la movilización en campo y tiempo real. En materia de activismo político, las redes sociales cibernéticas sólo serán útiles si contribuyen a la construcción de relaciones interpersonales concretas.
El efecto de la información se potencia cuando es objeto de discusión y análisis colectivo. De esa manera se pueden ir construyendo redes de aprendizaje y apoyo mutuo, que lleven al mundo real las acciones e iniciativas concertadas en el mundo virtual. UTILICEMOS estos medios para superar la distancia y el aislamiento. Nadie esta sólo.
Como sociedad civil, como personas, como humanos, es necesario tomar la palabra, protegerla, compartirla y no permitir que se encarcele dentro de la censura. Más aún, si la palabra se hace ley ha de ser justa, pero si no, como dijo Mahatma Gandhi: «Cuando las leyes son injustas, LO JUSTO ES DESOBEDECER».
H A S T A L A P R O X I M A.


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