
POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES
INTRODUCCIÓN
En el texto anterior abordamos la trascendencia que generacionalmente tiene la creación y proliferación de Organizaciones de la Sociedad Civil como estrategia para complementar el actual modelo de democracia representativa con estrategias de democracia participativa o directa, a fin de crear puntos de cruce entre la estructura vertical del Estado y la horizontalidad que puede aportar la ciudadanía a los procesos de toma de desiciones y a la aplicación de recursos tanto públicos como privados.
¿Pero cómo pasar de los buenas intensiones a los resultados “observables, medibles y cuantificables”? ¿cómo extender espacial y temporalmente a las organizaciones de la sociedad civil y los efectos de su acción? Para saberlo es preciso analizar a las organizaciones a lo largo de su vida activa.
En este sentido, la metodología de la investigación establece como Estudio Longitudinal el análisis de casos y fenómenos de estudio en un periodo de tiempo determinado y que describe su inicio, desarrollo y resultados; de modo que la evaluación del desempeño asociativo puede considerarse un estudio de esta naturaleza. Sin embargo, no es algo que deba ocurrir intermitentemente, sino más bien un proceso continuo. Es decir, es parte de las actividades de la organización estar al tanto de la evolución o involución de cada una de las comisiones de sus integrantes, para evitar que los trabajos se estanquen y los recursos de toda índole se desaprovechen o apliquen inadecuadamente. Lo contrario implica administrar el proceso de tal manera que los resultados esperados se logren, y para ello es necesario contar con una metodología de trabajo o intervención como parte de sus recursos y estrategias.
Con ese enfoque abordaremos aquí algunos de los planteamientos más recientes en el ámbito de la evaluación del desempeño asociativo en México, destacando el hecho de que evaluar es un ejercicio que fomenta la transparencia y la rendición de cuentas, así como un factor que contribuye a legitimar a la organización ante la comunidad o comunidades en las que actúa, por lo que la evaluación del desempeño tiene también una dimensión política y no sólo económica y organizacional. Por último, planteamos la necesidad de desarrollar protocolos de evaluación semejantes aplicables a los partidos políticos, como una manera en que las organizaciones de la sociedad civil pueden incidir, además de con los movimientos sociales, en el sistema político.
DESARROLLO
LOS MOMENTOS Y TIPOS DE EVALUACIÓN
Se llama ejercicio contrafáctico a la construcción de realidades imaginarias en las que se plantea la pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si sí o si no se hubiera hecho tal o cual cosa en tal o cual situación? Ello supone, ineludiblemente, que se está llevando a cabo un análisis del presente y de lo que está ocurriendo en un ámbito determinado o en varios; probablemente mediante la pregunta: ¿Qué está ocurriendo, o bien, qué estamos haciendo ahora respecto a tal o cual situación? Partiendo de ese enfoque progresivo lo que sigue sería entonces plantearse la pregunta: ¿Qué sucedería si hiciéramos tal o cual cosa?
Tales son los cuestionamientos más frecuentes que tanto individuos como grupos, organizaciones e instituciones tienen en cuenta al conducir sus acciones aplicando lo que se conoce teóricamente como Prospectiva Estratégica. Un enfoque que ayuda en el trazo de planes y proyectos a realizar, así como para preparar acciones con las cuales hacer frente tanto a problemas como a oportunidades (escenarios) futuras.
En el ámbito de las organizaciones de la sociedad civil, la evaluación del desempeño puede tener motivaciones tanto externas como internas a la organización. En cuanto a las primeras, generalmente son llevadas a cabo por iniciativa de las instancias que financian sus actividades. Pero son las segundas las que aquí nos interesan, puesto que ellas indican un esfuerzo deliberado de los integrantes de una organización por llevar a cabo procesos y obtener resultados de calidad y relevancia que justifiquen su existencia así como todos los recursos invertidos: tiempo, trabajo, dinero, equipamiento, etcétera.
Así mismo, la evaluación puede ser realizada por la organización misma o por una instancia independiente a ella [1], lo cual es recomendable para aumentar su grado de objetividad, teniendo en cuenta que tanto si se hace por motivación interna y medios propios como por iniciativa y medios externos, toda evaluación implica el uso de recursos que se agregan a los empleados por la organización en el logro de sus objetivos. Dicho de otro modo, evaluar contribuye a la obtención de mejores resultados.
Otro aspecto a considerar es el momento en que se lleva a cabo la evaluación. Por ejemplo, puede tratarse de una evaluación ex ante, la cual consiste en un análisis de la solidez metodológica de un proyecto antes de su aplicación, para saber si las actividades programadas son las adecuadas para obtener los resultados deseables, con lo cual es posible determinar y dictaminar si dicho proyecto está adecuadamente formulado o bien, puede tratarse de una evaluación ex post, en la cual se analizan los resultados de éste y su impacto a corto, mediano y largo plazo.
Para evaluar es necesario contar con alternativas de evaluación, pues unas evaluaciones son más apropiadas que otras dependiendo de si el aspecto a evaluar es de carácter cuantitativo o cualitativo, por ejemplo un análisis aptitudinal para determinar las funciones y roles de los integrantes de una organización se referiría a una evaluación de un aspecto cualitativo, mientras que un análisis estadístico de los resultados se trata de una evaluación de carácter cuantitativo. Existen también evaluaciones de ambos aspectos, como las referentes a las condiciones del entorno.
LOS CRITERIOS Y CAMPOS DE APLICACIÓN DE LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO
Así pues, las evaluaciones ex ante sirven para definir los criterios de análisis, los patrones de comparación, los indicadores y los métodos e instrumentos de los que echará mano el proyecto para su desarrollo, mientras que la evaluación ex post sirve para revelar la pertinencia y el logro de objetivos por parte de las organizaciones de la sociedad civil en términos de: eficiencia, eficacia, calidad, resultados, impacto, sostenibilidad y trascendencia de una o varias acciones orientadas a resolver uno o más problemas públicos. [2]
Como complemento a lo anterior y mediante un ejercicio contrafáctico sobre lo que hubiera sucedido si Organizaciones del Movimiento Social como el El Barzón, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Consejo General de Huelga no hubieran existido, el académico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jorge Cadena Roa afirma que, respectivamente, más deudores habrían quebrado y perdido sus bienes; la cuestión indígena seguiría ausente de la agenda nacional; el aeropuerto de la Ciudad de México ya estaría operando en Texcoco, y los estudiantes de la UNAM estarían pagando cuotas. Es decir, que gracias a la evaluación de su desempeño hoy es posible determinar que dichos movimientos sociales, si bien es cierto aplicaron medios cuestionables, también fueron efectivos en el logro parcial o total de sus objetivos, por lo que incidieron en el desarrollo de los acontecimientos de la historia reciente de nuestro país.
Así pues, con base en el análisis de dichos movimientos se desprenden criterios o variables a evaluar:
“1. El tamaño del Movimiento Social, entendido como su alcance territorial, el cual puede cuantificarse con el numero de las entidades federativas en los que tiene presencia y representación, así como con el número de individuos y organizaciones que participan en él.
2. La heterogeneidad del Movimiento Social, la cual se expresa en la procedencia diversa (de extracción socioeconómica, de filiación política, asociativa, regional, etc.) de los integrantes del Movimiento Social.
3. El uso de recursos no institucionales, expresado en el repertorio de contención, es decir, en lo que la gente sabe y puede hacer así para expresar demandas de diferente tipo a diferentes públicos como para protestar y ejercer presión en favor de sus objetivos ante sus “oponentes”, tal como: Huelgas, paros, marchas, toma de oficinas y predios, paros cívicos, plantones, bloqueos de carreteras, ayunos, etcétera.
4. El uso de recursos institucionales, esto es, la canalización de demandas por las vías gubernamental” y no gubernamental, lo cual implica complementar la autogestión de satisfactores a dichas demandas con su gestión ante instituciones tanto públicas como privadas.
“5. Debilidades de sus oponentes. Puesto que el desempeño de las organizaciones no depende sólo de sus acciones, sino de lo que hagan (o dejen de hacer) sus oponentes, aliados y otros públicos. Por ejemplo crear o aprovechar su unión o división, así como su solidez o fragilidad organizativa.
6. Capacidad de Adaptación.” Esta habilidad implica una disposición a ajustar el comportamiento colectivo frente a situaciones emergentes y no limitarlo a predisposiciones ideológicas; de modo que sea posible aprovechar cualquier circunstancia en beneficio del movimiento social
7. Legitimidad. Esta es la variable más importante de todas, ya que se trata de un indicador de carácter político, que mide un aspecto cualitativo como lo es la aceptación y apoyo de la población a una organización o causa social. [3]
Un campo de aplicación más es la evaluación de Programas Gubernamentales, el cual, dicho sea de paso abre un mercado muy amplio en el ámbito de la consultoría para el servicio público, por parte de agencias especializadas y certificadas para llevarlas a cabo, puesto que como instancias externas son la mejor opción para evaluar los procesos y resultados con objetividad e independencia. En el caso de la evaluación a entidades gubernamentales, esta se entenderá como un “Análisis sistemático y objetivo de una intervención pública cuya finalidad es determinar la pertinencia y el logro de sus objetivos y metas, así como la eficiencia, eficacia, calidad, resultados, impacto y sostenibilidad.” [4]
INSTRUMENTOS PARA LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO ASOCIATIVO
No obstante lo anterior, cabe mencionar que existen instancias oficiales o internas como el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (CONEVAL), así como instancias externas al gobierno y que son ejemplo de Organización de la Sociedad Civil dedicada a la evaluación de las políticas gubernamentales, tal como México Evalúa., mientras que una instancia académica relevante en ese ámbito es la Red para la Evaluación del Desempeño Asociativo, en coordinación con el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM).
Dicha red ha desarrollado un Protocolo para la Evaluación de Asociaciones, el cual mide el desempeño de éstas mediante cuatro instrumentos:
“A. Un cuestionario de Colocación (CC). Que consiste en una serie de 8 preguntas y sirve para determinar el nivel de complejidad de la organización
B. Un Cuestionario de Evaluación del Desempeño. (CD). El cual consta de 91 preguntas que indagan en las condiciones que la mayoría de los participantes y otros públicos consideran predominantes en el conjunto de la Asociación.
C. Una Ficha Individual (FI). Que permite conocer la representatividad del entrevistado o su relación con la organización, por lo que la información que aporta no repercute directamente en la evaluación pero debe ser tratada de manera confidencial.
D. Ficha de la Asociación (FA). La cual es recomendable llenarla con información obtenida de sitios web, visitas a la organización y de fuentes diversas como: noticias periodísticas, folletos u otros o, en su defecto, con información producto de entrevistas a los dirigentes de la organización.”
A fin de sacar el mayor provecho posible a cada instrumento, así como para procesar, capturar, calificar y presentar los resultados arrojados por la evaluación, este protocolo cuenta con un Instructivo de aplicación [5], de tal modo que facilita sin simplificaciones o reduccionismos la tarea de evaluar el desempeño asociativo, trazando coordenadas y una ruta de navegación clara para toda organización que decida aplicarla.
CONCLUSIÓN.
* Evaluar el desempeño asociativo es importante porque permite determinar el nivel de cumplimiento de los objetivos que motivaron el nacimiento de una organización, así como el alcance, tanto territorial como temporal, de las acciones realizadas por las Organizaciones de la Sociedad Civil, sin embargo no hay impedimento alguno para aplicar la diversidad de evaluaciones existentes a otros tipos de organizaciones y a factores externos a la organización, tales como las condiciones del entorno, puesto que lo que pueden conseguir los movimientos y organizaciones sociales no depende únicamente de factores internos, sino de lo que hacen y dejan de hacer ellas mismas, sus oponentes y aliados. [6]
Así pues, ante la crisis del sistema representativo en México es deseable el desarrollo de protocolos de evaluación semejantes, aplicables a los partidos políticos y a organizaciones políticas no partidistas, como otra manera en que las organizaciones de la sociedad civil pueden incidir, además de con los movimientos sociales, en el sistema político de México.
La alteración y transformación de la realidad social mediante la conversión de proyectos en resultados observables, medibles y cuantificables, le agrega una metodología clara a las organizaciones para el cumplimiento de sus objetivos. Por lo que se recomienda la aplicación de protocolos para la evaluación del desempeño asociativo como el descrito brevemente en este trabajo, o bien, diseñar nuevos instrumentos que sirvan de herramientas a disposición de las Organizaciones de la Sociedad Civil para mejorar y ampliar el alcance territorial y temporal de sus acciones en el seno de la comunidad en la que interviene y de la cual forma parte.
HASTA LA PRÓXIMA

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
[1] Puga, Cristina. “Una propuesta para la Evaluación del Desempeño Asociativo”
[2] Ibídem Pag .95
[3] Cadena Roa, Jorge. “La Evaluación del Desempeño de los Movimientos Sociales”
[4] Protocolo para la evaluación de asociaciones / Cristina Puga y Matilde Luna, Coordinadoras. — México: UNAM, Instituto de Investigaciones Sociales; El Colegio Mexiquense, 2012.
[5] Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Guía para la Elaboración de la Matriz de Indicadores para Resultados. México, DF: CONEVAL, 2013. Pag. 6
[6] Nuevas perspectivas para el estudio de las asociaciones / Matilde Luna y Cristina Puga, coordinadoras. – Rubí (Barcelona) : Anthropos Editorial; México: Universidad acional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Sociales, 2010
** ¿Qué es y qué significa evaluar?
* ¿Por qué es importante evaluar el desempeño asociativo?

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