LA REVOLUCION ANTE EL ESPEJO

POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

20 de Noviembre de 2015* Hasta esta emblemática fecha han transcurrido 420 días desde que 43 mexicanos (junto con otros 24 mil 812 a nivel nacional[2]) fueron desaparecidos en el Estado de Guerrero. Días de incertidumbre no obstante la “extensa cobertura” que se le ha dado al tema y la profusión de menciones y versiones con las que por todos los medios se ha bombardeado a la población.

Sí, pareciera que en los medios comerciales se está administrando el asunto de tal modo que se pretende hartar al “público” con el viejo truco de la Repetición Ad Nauseam (repetición hasta el hartazgo).

Sin embargo, como se ha percibido incluso a nivel internacional, el hecho en si mismo causó el efecto de una bola de nieve, a la que aún le falta mucho por recorrer y nieve por acumular. Además, las repercusiones del acontecimiento mediante la persistente expresión de indignación y acción de millones de personas dentro y fuera del país, han producido un formidable proceso de acumulación de fuerzas sociales. Quienes silenciaron a unos, causaron el grito de cada vez más. Y una fuerza así ya no puede ser controlada… más que por si misma.

Ante un fenómeno social de tales dimensiones, no son suficientes los efectos legales producto de los delitos cometidos en contra de los estudiantes de Ayotzinapa, como tampoco lo es el encarcelamiento de los presuntos autores intelectuales o materiales de los mismos. Ante la gravedad de las circunstancias, la justicia que el pueblo de México está demandando únicamente puede surgir de la construcción de una sociedad más justa, es decir, así como el poder público ya no está en los palacios, la solución a la crisis que enfrentamos ya no esta en otros, sino en nosotros.

Por tal motivo, si en algo hay que convertir la indignación y el descontento social que se están movilizando en México, es en determinación y acciones concretas, no en violencia. Construir barricadas y protagonizar enfrentamientos con la policía sólo le sirve a los gobiernos y a la misma policía para justificar su intervención y causar el pago de fianzas de quienes se dejan engañar o usar como carne de cañón. Cuando la gente enfrenta a la policía no está enfrentando al sistema directamente, sino a la parte del pueblo que el sistema usa para protegerse.

De más provecho sería construir estrategias mediante las cuales pueda incidir la población en las decisiones de Estado y de gobierno, ello causaría efectos de mayor alcance. Estrategias organizativas y de construcción de ciudadanía, como la constitución de todo tipo de asociaciones civiles, asambleas populares, organizaciones gremiales, sociedades cooperativas de producción, círculos de estudio, colectivos, centros culturales, etc. así como entablar dinámicas cooperativas entre ellas; todo lo cual implica utilizar las leyes, las instituciones y nuestra voluntad como armas y herramientas para articular la diversidad y ser el corpus en el que por ley (Art. 39 Constitucional) recae la soberanía de la nación.

La idea es aprovechar este crítico momento histórico para recuperar el poder público y construir la autonomía que le hace falta a toda sociedad para madurar y no depender de demagogos para su orientación. Y aquí conviene aclarar que autonomía no es separatismo o antagonismo permanente a un gobierno central, no, la autonomía (auto=propio+nomia=norma o ley) a la que nos referimos implica, insisto, apropiarnos de la ley y de todo lo que ella rige, comenzando por la vida social e institucional del país y actuar como actúan los pueblos de países que han quedado devastados por la guerra. Porque es tal y no menor la situación que enfrentamos, una guerra.

Una guerra en medio de la cual estamos todos, no sólo los afectados directamente por ella, sino toda la población de un país convertido en el campo de batalla de una lucha violenta contra el crimen, que como política de “seguridad” en lugar de una disminución en las actividades ilícitas está produciendo un aumento en la violencia, la inseguridad y una normalización del terror, ese monstruo cuya más reciente cara es la imagen de un joven sin rostro, utilizado por quienes desaparecieron a los estudiantes de Ayotzinapa como mensaje intimidatorio a todo aquel a quien llegara semejante imagen.

De ahí que sea inevitable preguntar, ¿a qué punto hemos llegado y hacia donde nos dirigimos si no tomamos el timón del barco?:

Esta pregunta nos remite a la paradoja del pasado que se hizo presente, dejando todo igual… pero con mas gente.

Verás, hace 106 años dio inicio la revolución mexicana, pero menos de tres años después, el 9 de febrero de 1913 inició la contrarrevolución con la llamada «decena trágica», consumada el día 19 de ese mes con la instauración de una nueva dictadura militar, encabezada por el general Victoriano Huerta, y el día 22 con los asesinatos del derrocado presidente Francisco Madero y del vicepresidente Jose María Pino Suarez, a los que siguieron, en años posteriores los asesinatos de los principales líderes del movimiento revolucionario original: Emiliano Zapata el 10 de abril de 1919, Venustiano Carranza el 21 de mayo de 1920, Doroteo Arango, «alias» Pancho Villa el 20 de julio de 1923.

Esa es la verdadera secuencia de nuestra historia, la disputa del poder por el poder sin importar vidas o muertes y sin atender los verdaderos intereses de la nación, de todo lo cual se deriva el hecho de que hoy en día, según cifras oficiales, 47.2 millones de mexicanos viven en situación de pobreza, de los cuales, 36 millones en pobreza «moderada» y 11.2 millones en pobreza extrema [4]. ¿La población de México durante la revolución? 15 millones de personas[5].

Pero ¿qué hay detrás de estas cifras? ¿tan sólo son producto de políticas económicas y de desarrollo mal encauzadas? ¿No sería mas justo admitir que la existencia de tantos millones de personas viviendo en esas condiciones ha sido causada, si no por acción, sí por omisión?

Ignorancia y pobreza son auténticas armas de destrucción masiva a nivel psicológico y material, pues dan pie a la conformación de una franja de población que al “vivir al día” no dispone de recursos para disfrutar el arte, acceder a la educación, practicar la cultura, el deporte.

Allá, en el Olimpo, los secretarios de estado se exhiben ante los medios masivos para foguearse políticamente a costa de contribuyentes y patrocinadores; en pasarela, hacen “exposiciones” ante los concesionarios de los recursos estratégicos del país y, como si de ello dependiera el futuro de la nación, anuncian la supuesta irreversibilidad de las reformas estructurales, como diciendo: «Descuiden, amos y señores, la democracia no impedirá que se imponga la tiranía del Mercado».

Sorprende que a esos niveles de gobierno se ostenten tan altos estudios pero nulo sentido común para saber que conviene más estar con los más que con los menos. Legitimidad y gobernabilidad no son sólo cuestión de imagen pública, fuerza armada y poder económico, sino sobre todo de soporte y anuencia social a las acciones de un gobierno en el que la población confía. Entonces hay Estado y Gobierno con Pueblo, con poder real.

Pero si lo que los gobiernos hacen causa desconfianza en la población; si no se le toma en cuenta y se da por hecho que el sistema representativo basta para imponer medidas que la verdadera mayoría de la gente no aprobaría, entonces se genera desconfianza y descontento social que dan pie a crisis de gobernabilidad por falta de aprobación popular. Entonces no hay poder real, sólo aparente.

En ese sentido, lo único seguro es que una medida gubernamental que no es sostenida por la verdadera mayoría de la población de un país, tarde o temprano, terminará por revertirse. 2 situaciones son signos de que hay una democracia genuina: por un lado, si la verdadera mayoría de la población participa en la solución de un problema público nada es irremediable; y segundo: En materia de Estado y Gobierno nada es irreversible.

Por lo que no es conveniente mantenerse inflexibles en reformas como la educativa, por ejemplo, sobre la cual, más allá del “derecho a ser evaluado” nada se dice respecto a por qué la educación pública no forma a la población para organizarse y establecer objetivos de largo plazo, o para el sostenimiento de relaciones y acciones que busquen transformar la realidad social sin tener que pasar por la “estructura” de algún partido político o por el padrón de beneficiarios de la “cruzada contra el hambre”.

¿O para eso dieron la vida entre 1.9 y 3.5 millones de personas durante la fase armada de la revolución mexicana? [6] Por supuesto que no. Por eso al conmemorar esta y cualquier otra fecha del calendario cívico, debemos contrastarla con la situación actual. En otras palabras, la historia no es propaganda.

LA HISTORIA ES UNA OBRA EN CONSTRUCCIÓN…


TODOS SOMOS VILLAS

Como hemos visto en los años recientes, ni la lucha por la independencia ni la revolución han terminado, continúan. Por ello, la actual movilización del sector educativo, particularmente el caso de los movimientos estudiantiles y magisteriales (aunque no sean visibles en los medios masivos mas que para desprestigiarlos), son una cátedra a nivel nacional de lo que comienza a hacer la sociedad civil para incidir de manera activa en los procesos de toma de decisiones que son de interés general, en este caso respecto a la Educación Pública; aún faltan los efectos (económicos, políticos y sociales) que causarán en el corto, mediano y largo plazo las demás reformas estructurales, así que no hay razón que sostenga definitivamente el triunfalismo oficial; de nada servirá seguir gastando millones de pesos en producirse una «imagen institucional confiable». Los hechos hablan por si mismos.

Y los hechos actuales sientan un precedente de trascendental importancia, esto es, que cuando las instituciones y quienes las dirigen fallan en garantizar el bienestar general o atentan contra él, deben activarse protocolos y desarrollarse procedimientos para solucionar colectivamente los problemas causantes de dichas fallas.

La historia esta llena de muestras de reacción social ante el autoritarismo. Pero no hay por qué ir tan lejos en el tiempo, como ejemplos recientes, la propuesta de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional respecto a crear un Congreso Nacional Politécnico que en coordinación con los representantes del gobierno federal vaya concretando cada uno de los 8 puntos de su pliego petitorio y, por su parte, la propuesta de la Asamblea Inter-universitaria respecto a acompañar con diversas acciones la movilización social en curso; entre otras muchas expresiones de acción social a lo largo y ancho del país, son sin duda semillas de futuras estrategias de organización democrática y resolución de conflictos entre población y gobierno en México.

El sistema político-económico actual tiene que aprender a vivir con expresiones que no le son afines, y recordar que estas existen para moderar su ejercicio de gobierno. Un régimen genuinamente democrático lo es sólo si hay pluralidad real y no simulada, pues ésta ayuda a obtener la legitimidad que le hace falta al gobierno hoy mas que nunca.

¿Predicciones? Ninguna, el futuro no se predice, se produce, pero es factible que en lo sucesivo el Movimiento Estudiantil Mexicano en su conjunto, articulado con otros Movimientos Sociales por, entre otras, la demanda de justicia ante los abusos de poder, la imposición de desiciones antinacionalistas, la violación sistemática a los derechos humanos, etc., pondrán a prueba con su devenir, no sólo al sistema político e institucional en México, sino a toda la sociedad mexicana.

¿Estamos preparados?

[7]

C O N T I N U A R Á . . .

* Publicado originalmente el 20 de Noviembre del 2014.

[1] Digitalización sobre obra «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central» Autor: Diego Rivera Año: 1947 Técnica: Fresco sobre tablero desmontable. Medidas: 15 mts x 4.80 mts Ubicación Museo Mural Diego Rivera. Estilo: Realismo- Muralismo

[2] Dato tomado del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) [actualizado al 31 de Diciembre de 2014]. Nota: Las causas de las desapariciones registradas son diversas, se retoma el dato ante el estatus legal de «desaparecidos» de los estudiantes de Ayotzinapa.

[3] Digitalización sobre obra «Frida Kahlo» Autor: Natmir http://natmir.deviantart.com/art/Frida-Kahlo-352930715

[4] Medición Multidimensional de la Pobreza 2014 Realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) http://www.coneval.gob.mx/Informes/Coordinacion/INFORMES_Y_PUBLICACIONES_PDF/Metodologia_Multidimensional_web.pdf

[5] Robert McCaa «Los millones de desaparecidos: El Costo Humano de la Revolución Mexicana»

http://www.hist.umn.edu/~rmccaa/costo_humano_revolucion_mexicana.pdf

[6] Ibid. Pag.31

[7] Digitalización sobre obra «América Prehispánica» Autor: Diego Rivera Año: 1950 Técnica: Óleo sobre lienzo. Medidas: 70 x 92 cm. Ubicación: Colección Licio Lagos. México

[9] Mónica Castillo (Mexico, b. 1951) Plato de Zapata / Zapata’s Dish, 1987. Oil on canvas. 23 3/4 x 48 in. Nicholas Ingram Collection.

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