POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

Intro: A 2 años de “La Matanza de Iguala”, a 8 de un ciclo de reformas estructurales que revierten conquistas sociales, como la expropiación petrolera con la reforma energética y todo lo que ella implica e implicará en el futuro si la sociedad mexicana no recupera la soberanía del estado. En fin, a más de 5 siglos de no recordar que siempre hemos sido nosotros, las personas, el verdadero centro del poder; quizá sea momento de encontrarle forma a la historia, y si no la tiene, entonces es momento de dársela.

¿Pero qué significó o puede significar esta marca en el calendario, como otras que recordamos, mas allá de la indigNación?

Veamos:

1. COOPERACIÓN EN LUGAR DE COMPETENCIA

Podrá calificarse de ilusos a quienes creemos que la actual crisis social que enfrenta México marca un principio y fin en la historia del país pero, ¿QUIÉNES SON LOS ILUSOS? ¿Los que al percatarse del desastre político imperante hemos determinado continuar con el proceso de construcción nacional, interrumpido por la manipulación de nuestra historia por parte de intereses sin nacionalidad ni escrúpulos? O quienes creen que el actual sistema político seguirá funcionando de la misma manera por tiempo indefinido y ya se preparan para ser parte de otro proceso de compra-venta de votos.

México ya no está para más trucos de ilusionismo político, tácticas de suplantación del poder público, estrategias de cooptación, métodos de alienación, etc. Es cierto que la realidad nos alcanzó y ha puesto las pruebas de la inoperancia del sistema político actual a la vista de todos. Por lo que seguir votando por cualquiera de los corruptibles, verticales, opacos, centralistas, infiltrables y sectarios “institutos políticos”, implica convertirse o seguir siendo cómplices de los grupos de interés que los han acaparado para la obtención de beneficios y privilegios, así como para causar el distanciamiento entre el poder público y la ciudadanía.

Una lección que podemos sacar de lo que estamos atestiguando en México es que nunca debemos delegar en productos de la mercadotecnia el ejercicio de los cargos de representación popular. Que si las generaciones que nos precedieron lo hicieron, fue porque las engañaron haciéndoles creer que el sistema representativo tiene que surgir de las mafias políticas, que desde sus inicios han partido a la sociedad en muchos pedazos para controlarla mejor.

Sabemos que no hay ni habrá un modelo que de un día para otro remplace al anterior, pero si mientras se construyen nuevas formas de organización política y social tiene que haber un sistema representativo, éste debe ser real, surgido de movimientos sociales con causas concretas y definido en función no de la competencia entre personajes en busca de posiciones, parcelas o rebanadas del estado… o el pastel completo, sino de la cooperación entre personas, grupos y organizaciones diversas, con tácticas, estrategias y recursos complementarios.

2. PREGUNTAS EN LUGAR DE RESPUESTAS



Y si el fin del sistema de partidos ha llegado ¿Qué sigue? No lo sabemos, pero los hechos actuales y sus efectos nos hacen pensar que lo que sigue es asumir el poder nosotros, los ciudadanos, de cuya organización y participación irán surgiendo las respuestas que estamos buscando.

Las causas y efectos que estamos presenciando nos invitan a pensar que lo conducente es apropiarnos de las instituciones ya existentes, que no se trata de destruirlas o de experimentar con programas utópicos para empezar de cero, sino de darle sentido a las leyes y a las instituciones, que hasta ahora han sido monopolizadas por la clase política para dirigir a conveniencia de las élites nacionales y extranjeras el cause histórico del país.

Pero no es sólo la crisis de la democracia, sino la guerra interna que está, literalmente desangrando a la nación, la que debe servirnos como indicador del momento justo para iniciar esta labor. Debemos tener claro que ahora y no después es el momento adecuado. Si dejamos pasar otra generación será más difícil, pues la inercia de la inoperancia, de la ineficiencia, de la ineficacia, de la corrupción, de la colusión político-económica (ilegal-y-legal), de la aplicación de la fuerza (ilegal-y-legal) y muchos otros lastres que arrastramos como sociedad, terminarán alimentando y fortaleciendo a los monstruos que tienen capturada a la nación.

Si dejamos pasar este momento, la oportunidad que nos brinda será convertida por dichos monstruos en una estrategia más de desestabilización política, de la que surgirán los típicos y oportunistas falsos héroes.

Lo de menos es ser tildados de ilusos. Sabiendo que no hay respuestas y programas prefabricados, nada perdemos y sí mucho podemos ganar preguntando:

¿Es iluso sugerir que los servidores públicos surjan, no del reciclaje de la clase política, sino de personas y organizaciones ciudadanas con experiencia en la realización de labores de gestión social?

No, iluso es creer que quienes son absorbidos y filtrados por los partidos políticos buscan servir a la ciudadanía, o que aún queriendo pueden hacerlo libremente.

¿Es iluso plantear que en lugar de «políticos» millonarios, ganando y gastando millones de pesos en acciones que no generan valor público, tengamos a millones de ciudadanos preparados, analizando y promoviendo iniciativas que coordinen a la administración pública y garanticen con ello una verdadera gestión basada en resultados?

Iluso es creer que nos conviene seguir pagándole asesores, viáticos,“dietas” y “bonos especiales” a personajes que lo único que buscan es hacer carrera política para seguir teniendo asesores, viáticos, “dietas” y “bonos especiales”…

¿Es iluso proponer formas de participación y autogobierno a nivel municipal (nivel de gobierno en que hay una mayor cercanía entre la estructura social y la estructura institucional), mediante asambleas ciudadanas en las cuales se formen comisiones y organizaciones legalmente constituidas, que propicien con sus acciones la coordinación de los tres niveles de gobierno?

Iluso es seguir creyendo que quienes llegan al poder desde lo alto de las cúpulas partidistas se preocupan de verdad por la base social.

En fin, ¿es iluso querer construir una realidad diferente a la que nos impone el sistema político actual? No, iluso es seguir creyendo en esa ilusoria irrealidad.

3. GIGANTES EN LUGAR DE MONSTRUOS

En el México de inicios del Siglo 21 no estamos para mas pólvora de la que hay regada ya a lo largo y ancho del territorio nacional, no, la justicia por la que debe pasarse a la “nobleza” mexicana, representada por la clase política y que tiene la forma de un monstruo con 10 cabezas llamadas partidos políticos, implica quitarles de una vez por todas el poder. El poder público debe estar en manos de ciudadanos, no de mascaradas de los grupos de poder.

Los monstruos que está devastando a México se alimentan de nuestras mentes y voluntades, si creemos en ellos se hacen más fuertes, pero si dejamos de creerles terminarán sin nadie a quien controlar. El poder que ostentan se lo hemos dado ¿Qué sentido tendrán si se lo quitamos?

Si se hace más grande y fuerte la unidad que está formándose con la movilización de diversos sectores sociales no habrá más esfuerzos aislados, sino un gigante en real oposición a los monstruos que, ilusos, pretenden seguir devorándonos.

Amig@ Lector, la construcción del verdadero México ha iniciado. Durante generaciones los monstruos tuvieron al gigante dormido y postrado pero, finalmente, el gigante despertó. Y se está levantando.

HASTA LA PRÓXIMA

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