PARALELISMOS

La Crisis Social en Hong Kong, El Movimiento Estudiantil del Instituto Politecnico Nacional y El Movimiento Internacional de 1968

“Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza”

― Antonio Gramsci

POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

Intro. Antes de que se olvide la causa entre los más, hasta que entiendan los menos (elites) la verdadera función del Estado Democrático (lo encabeza la ciudadanía como elemento soberano para organizarse por consenso) y del Gobierno (entramado institucional del Estado que existe para servir a la población en general, no sólo a quienes ostentan el poder); hasta que todos entendamos nuestro lugar en la historia. Deben recordarse los motivos de la movilización social, sobre todo cuando ésta tiene el potencial de incidir en la construcción de una nueva historia.

Son los periodos de cuestionamiento a un régimen mediante la movilización de amplios sectores de la población, cuando se evalúa más objetiva y críticamente la realidad, y surgen alternativas de solución a las crisis existentes (de ella salen encuentros, de los que resultan foros, talleres, conferencias, ensayos de teatro, de literatura, de composición musical, constitución de grupos, colectivos, asociaciones civiles, etc.). Así pues, no debe verse la movilización social en curso como una amenaza a la estabilidad política, social o económica, sino como una oportunidad para, ahora sí, construir socialmente la realidad.

Veamos un par de ejemplos recientes, aunque distantes en espacio, y uno en tiempo, pero muy cercano a las circunstancias actuales:

1. HOng Kong.

Un lugar común al que suele llegarse tras un análisis simplista de la realidad, consiste en afirmar que la democracia es una ideología política cuya realización implica pasar, invariablemente, por la inestabilidad social y la guerra entre bandos irremediablemente opuestos.

Sin embargo, ello es una mentira, producto de la contemplación de los primeros efectos, pero no de las causas de dicho trance violento.

El problema surge cuando los impulsores de esta forma de organización social chocan con el férreo control de un régimen autoritario, en cuyo caso, la desestabilización política, social y económica es mas bien producto de la reacción de dicho régimen y no del avance de las fuerzas sociales que impulsan la causa de la autodeterminación, concepto clave para entender a los viejos, nuevos y futuros movimientos sociales alrededor del mundo.

En los días que corren, se vive en Hong Kong una serie de movilizaciones multitudinarias, principalmente estudiantiles, que han sacudido (por la reacción del gobierno) a esta provincia isleña perteneciente a la Republica Popular China, que fuera una colonia británica hasta el año de 1997, en que obtuvo su «independencia».

Dichas movilizaciones son producto de diversos factores, entre los que destaca la exigencia de autonomía política de los ciudadanos respecto al régimen centralizado, ejercido por el gobierno del presidente Xi Jingping desde Pekín, ciudad capital del “Gigante asiático”.

Aquí el concepto clave opuesto al de autodeterminación es centralismo y en este caso un centralismo ejercido desde la cúpula del Partido Comunista Chino; una estructura política innegablemente fusionada a la estructura de gobierno de ese país (que en conjunto tiene una población de 1,354 millones de personas), desde la cual se despliega una compleja estrategia de sindicación de la sociedad.

Dicha estrategia implica la absorción de todos los sectores de la población, principalmente mediante el control de gremios laborales, desde burocráticos y obreros en las ciudades, hasta campesinos y agrícolas en las zonas rurales, pasando por las clientelas políticas construidas a base de programas asistenciales; todo encausado a favorecer e impulsar la inercia de funcionamiento del régimen político, que justifica todo ello con un discurso demagógico, echando mano de la maquinaria propagandística del Estado y de los medios privados.

Cabe aclarar, en cuanto a la creación de sindicatos y la afiliación a ellos, que como tal es positiva en su calidad de contrapeso al poder económico de los empleadores sobre la fuerza productiva de los trabajadores; lo negativo aquí está en su sometimiento o perversa cercanía con el régimen político como instrumento de control del sector productivo sobre la población.

Ya desde la década de los 50´s del Siglo XX, el escritor y teórico social Aldous Huxley en su obra «Enemigos de la Libertad» hablaba de dos fenómenos sociales que implican un grave riesgo para la autodeterminación en el seno de las sociedades democráticas (o seudo democráticas), dichos fenómenos son la Sobre población y la Sobre organización (sobredimensionamiento de la presencia del Estado).

Ahora bien, pareciera que la sobre organización de la sociedad es consecuencia lógica de la sobre población, sin embargo no es así, pues también puede haber sobre organización y control de todos los sectores sociales en poblaciones relativamente reducidas.

El punto aquí es señalar el hecho de que los efectos de ambos fenómenos se han salido de control (en todos los sentidos), mas aún, el tiempo ha demostrado que un exceso de control sobre cualquier sociedad termina teniendo un resultado contrario al esperado, pues tal rigidez causa un malestar generalizado en la población, una especie de asfixia política causada por el mismo gobierno, que termina estallándole en los apretados puños. Hoy, los acontecimientos que están teniendo lugar en Hong Kong son la prueba irrefutable de ello.

2. Instituto Politécnico Nacional.


Démosle la vuelta al globo terráqueo y aterricemos en la Ciudad de México para centrar nuestra atención en la reciente crisis vivida en el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El paralelismo no radica en el abordaje político de ambos conflictos por parte de los gobiernos centrales tanto de China, como de México; pues mientras en Hong Kong el gobierno chino ha asumido una postura intransigente y violenta ante las demandas de la población, en México la movilización estudiantil ha obligado al gobierno a dar una solución negociada, cuya evaluación de resultados aún está pendiente.

La similitud radica mas bien en el efecto de los fenómenos de sobre población, sobre organización y la demanda concreta de democratización en los procesos de toma de decisiones, además de que ambos acontecimientos tienen su origen en movimientos estudiantiles. Junto con otros paralelismos que resultarán obvios a la vista del buen entendedor.

Veamos:

El día martes 30 de septiembre del 2014, las calles de la capital de la república mexicana presenciaron la apabullante movilización de aproximadamente 50,000 personas, entre estudiantes y simpatizantes del movimiento estudiantil politécnico, que ya venían movilizándose desde semanas atrás, hasta declarar el Paro General, en protesta contra una serie de medidas tomadas de espaldas a la comunidad estudiantil, académica y de trabajadores en general.

Aquí el punto no sólo es señalar la (afortunada) sobrepoblación del IPN (cuya matricula es de alrededor de 176 mil 513 estudiantes, inscritos en sus diversos niveles académicos) sino reiterar lo inviable y contraproducente de imponer decisiones centralizadas a una comunidad de tales dimensiones.

Lo que está ocurriendo en dicha institución educativa viene a demostrarnos, una vez más, que toda decisión que afecte (de una u otra manera) a cualquier conjunto de población (numeroso o no), debe considerar siempre la implementación de mecanismos de consulta y obtención de consensos (reales, no simulados) para su aplicación, pues de no hacerlo habrá siempre una respuesta tendiente a revertirla, en cuyo caso el fenómeno de la sobre población resultará ser no una fuerza en contra, sino a favor.

Por su parte el fenómeno de la sobre organización se ve reflejado en la intención de imponer un reglamento interno que, de acuerdo a los integrantes del movimiento, acentuaría rasgos abiertamente coercitivos, que tienen como precedente y claro ejemplo el cotidiano despliegue de elementos policiacos al interior de las instalaciones de dicha casa de estudios y la entrega a la iniciativa privada de los espacios comerciales dentro de los campus politécnicos.

Pero lo que mas preocupa, lo que más molesta a la comunidad politécnica es la modificación no consensuada de los planes de estudio que, de consumarse, tendrían efectos adversos en el perfil profesional de los egresados y en su posterior desarrollo profesional.

Ante todo esto hubo, hay y seguirá habiendo una respuesta contundentemente clara: O se democratiza el rediseño de la institución o tales cambios se vendrán abajo junto con sus impulsores. Esta es una realidad con la que deben aprender a vivir quienes dirigen o aspiran a dirigir organismos sociales a cualquier escala, desde gobiernos de países tan grandes como China, hasta responsables de la mas pequeñas células o grupos sociales. Todo lo público puede y debe someterse a consenso; a juicio de la conciencia colectiva.

3. Movimiento Estudiantil Internacional de 1968.

Ahora volvamos en el tiempo, 53 años atrás. Ya en otra ocasión hablamos de los acontecimientos de 1968 en México [Guerra de Cronos / Octava Parte] como un acto ingerencista del gobierno norteamericano sobre el mexicano, para enfrentar el descontento social que ponía en riesgo no sólo la próxima celebración de unos juegos olímpicos, sino, sobre todo, la plena integración político-económica de México a la zona estratégica norteamericana, en medio del jaloneo geopolítico que implicó la Guerra Fría; esa demencial pugna entre 2 poderes hegemónicos, por un lado el bloque de países capitalistas y, por el otro, el bloque comunista encabezado por la desaparecida Unión Soviética.

Fuera de esa trama estaba, está, la naturaleza humana en busca de libertad. La expresión de la juventud y de la sociedad de esa época poco o nada tenía que ver con cuestiones ideológicas, sino con un reclamo real de apertura democrática. Pero cuando un gobierno es autoritario en sus cimientos ese reclamo se interpreta como un desafío intolerable, ante el cual reacciona con violencia usando y abusando de la fuerza.

Es entonces que las mascaras caen, es en ese momento de bruma entre gases lacrimógenos, golpes de toletes, cráneos reventados con balas de goma, camiones que lanzan agua tóxica, helicópteros o drónes registrándolo todo. Ahí, entre gritos y truenos de uno y otro lado inevitablemente te preguntas: ¿Cual democracia?

En conclusión, ante los acontecimientos aquí referidos y sus paralelismos, surge la tentación de preguntarnos ¿estamos presenciando el resurgimiento de una nueva ola de cambios sociales como la que tuvo lugar en el mundo hace 46 años? La respuesta es sí, pero sobre todo, lo que estamos viendo ahora y seguiremos viendo en lo sucesivo es su continuación. Aquellos sucesos fueron la semilla de cambios sociales a gran escala, por lo que cada generación puede y debe ser parte de su constante brote de sus ramas y frutos.

No obstante la tendencia actual de los gobiernos a centralizarlo todo y los escenarios de violencia que están dándose tanto en China como en otras partes del mundo, incluido nuestro país, nos insisten con rotunda claridad que más que para la cosecha, nuestra generación debe prepararse para una nueva siembra, una siembra que le de a los que vienen mas posibilidades de vivir y convivir en sociedades caracterizadas por la descentralización política, controlada y observada permanentemente por todos. Sólo entonces podremos hablar de una verdadera democracia, antes no, mas que siendo presos de ese hechizo al que mal llamamos democracia y que no es sino pura demagogia.

Hasta la próxima

«Post tenebras, Spero Lucem»

Anterior:

Diario onírico: LA TRANSMISION DE LA LUZ

Siguiente:

V I G I L I A . . . Cuento Nocturno…


Comentarios

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión