PROGRAMAR LA REALIDAD

POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

Aplicar la ley en una sociedad y un sistema que no la aplica con justicia, ni la respeta, ni la hace respetar puede resultar ser un acto «antisistémico», sí, «todo depende del cristal con que se mire», lo que quisiera aclarar antes de continuar, es que se vea lo planteado en las partes anteriores y lo siguiente desde el punto de vista práctico.

Es decir, además de hacer un diagnóstico de la realidad social de nuestro país, de visualizar los mejores escenarios o situaciones sociales y diseñar estrategias capaces de realizarlas, debemos tener en cuenta que existen en potencia innumerables vías, una por cada persona, para modificar la situación actual del país.

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Continuando con el planteamiento del texto anterior, se propone la creación de grupos de trabajo legalmente constituidos como Organizaciones de la Sociedad Civil (u otras formas legales de asociación), de manera que si éstas crean vínculos entre sí, si conocen, dan a conocer y utilizan las leyes ya existentes para fomentar su acción sea posible generar una dinámica encaminada a realizar proyectos sociales con resultados concretos para la sociedad del espacio geográfico en el que actúen.

Entre otras cosas, en el Articulo 5 de la Ley Federal de Fomento a las Acciones Realizadas por la Sociedad Civil (LFFASC) se menciona una serie de rubros que son objeto de apoyo financiero por parte del Estado. Ahora bien, el Estado no es el único responsable de apoyar las acciones de la sociedad civil; como se menciona con anterioridad, las organizaciones de la sociedad civil pueden convertirse en donatarias, es decir, que están autorizadas para recibir donativos por parte de particulares, o bien, de la iniciativa privada, con la ventaja para los donantes de que sus donativos son deducibles de impuestos.

Este mecanismo puede servir para responsabilizar socialmente a las empresas que invierten en las localidades donde las organizaciones operan, así como una forma de asegurar que la recaudación fiscal de los municipios se aplique directamente y de manera que reditúe en beneficios concretos para la población en proyectos por ella misma definidos.

I N T R O D U C I R O R D E N A L C A O S

¿Qué mecanismos pueden regular el funcionamiento de esos grupos y organizaciones, sin que devengan en facciones verticales que se sumen al juego y antojo del sistema de partidos?

Entre otros, es fundamental que se establezca una forma de organización horizontal (sin jerarquías, recordemos que los partidos políticos son organizaciones verticales por «naturaleza») y que esta contemple la rotatividad de sus miembros, lo cual a su vez permitirá que los cargos y responsabilidades puedan transferirse a otras personas una vez completados los Ciclos de Gestión (tiempo entre el inicio y la realización de una Obra).

Cada proceso de gestión tendrá su propio comité, el cual durará lo que tarde en concretarse el proyecto en cuestión o bien el tiempo que acuerde el consejo de vecinos en asamblea. Al ser rotativos, los cargos pueden someterse a evaluación y, si se justifica, quienes los ocupan pueden ser removidos de ellos en cualquier momento (Revocación de mandato).

Se recomienda crear áreas diversas de acuerdo a los rubros en los que se decida participar, por ejemplo: COMITÉ DE PROYECTOS PRODUCTIVOS, C. DE LOGÍSTICA E INFRAESTRUCTURA URBANA Y RURAL, C. DE SEGURIDAD POR CUADRA O CALLE, C. DE ORGANIZACIÓN Y ENLACE CON SECTORES PUBLICO Y PRIVADO, C. DE DEPORTE, C. DE SALUD, C. DE EDUCACIÓN, C. DE CULTURA, ETC., ETC.

CONSIDERACIONES FINALES: LA MODIFICACIÓN DE LOS CURSOS DE REALIDAD A PARTIR DEL DESARROLLO Y DESPLIEGUE DE LAS CAPACIDADES ORGANIZATIVAS DE LA POBLACIÓN.

Percibiendo el caos que impera en la política mexicana y en la inadecuada conducción de las instituciones de nuestro país, no podemos limitarnos a quejarnos y a sólo esparcir agitación mediante protestas sin fin, es necesario involucrarnos directamente en los procesos que tienen el potencial para encauzar con equidad la distribución de la riqueza y el beneficio de los recursos que son de la nación, es decir, DE TODOS.

Por ejemplo, uno de los aspectos en el que urge nuestra intervención es en el diseño y aplicación adecuada de nuevos planes y programas de estudio. «Expropiar» las instituciones de manos de quienes las han «monopolizado» bien puede iniciar con las pertenecientes al sistema educativo. Se requiere un sistema educativo que produzca el conocimiento en las diversas áreas en que nuestro país y población más lo necesita en pro del bienestar general, no sólo en pro de los requerimientos del mercado bajo la «lógica» del «mercado laboral».

Podemos y debemos participar en el diseño de las políticas públicas y sobre todo en la asignación y fiscalización del presupuesto público, para asegurar que deje de mal utilizarse o desviarse de sus fines.

La participación ciudadana deberá producir una dinámica tendiente a adelgazar la burocracia y agilizar la gestión de satisfactores públicos, desde (por y para) la misma población beneficiada.

Por eso una de las luchas sociales que debe emerger con más fuerza y mantenerse perseverante a lo largo del tiempo es la de mejorar en todos los aspectos la Educación Pública en México.

La construcción de ciudadanía requiere de mayores niveles de instrucción. En la actualidad, de acuerdo al censo de población y vivienda 2014, el nivel educativo promedio es de tercer grado de secundaria.

En esas condiciones, por más ímpetu y buenas intenciones que tengamos por revolucionar y elevar la calidad de vida de la población, dicho nivel de instrucción seguirá siendo un ancla para el desarrollo integral de nuestro país, no solo para su crecimiento en un sentido meramente económico.

El aprendizaje escolarizado y el conocimiento vivencial deben subir de nivel. El fenómeno de la conciencia es una proeza evolutiva que tomó no miles, sino millones de años desarrollar a nuestra especie, pero no nos lo dicen ni nos estan mostrando en las aulas cómo utilizarla para mejorar la expericencia de vida de cada individuo; en ningún libro de texto se habla de utilizar la inteligencia para organizarnos como sociedad y vivir a plenitud nuestra capacidad de sociabilidad; todas las especies que habitan nuestro planeta lo hacen, ¿por qué nosotros no?

En esta serie de textos hemos tratado de plantear, entre otras cosas, que lo crítico de nuestra época es que las estructuras de dominación pretender limitarnos a vivir la experiencia vital sobre todo en el plano económico, materialista e ideológico; y que para ello se valen de estrategias de ingeniería social para imponer sus esquemas a las sociedades de cada país.

De ese análisis se desprende la propuesta de que las minorías activas dispersas construyan vínculos entre sí para integrar una serie de esfuerzos articulados, cuyo objetivo común sea realizar proyectos y procedimientos de democracia directa, aprovechando o creando leyes e instituciones que los hagan posibles.

CON CIENCIA

Por otra parte, consideramos que las Ciencias Sociales, con la tecnología actual a su disposición, pueden reencausar su función social, produciendo más conocimiento dirigido a los problemas sociales y haciéndose acompañar de una praxis que implique darles una función cada vez más encaminada a los fines de la emancipación y concientización social.

En aras de facilitar dicha función, dichas disciplinas y sus campos de investigación pueden tender puentes de colaboración, con el fin de crear equipos de intervención que, con base en estudios y análisis objetivos detecten las necesidades reales de la población desde ella misma, realicen gestiones y estrategias para obtener satisfactores a las necesidades comunes. En este punto, una vinculación interuniversitaria es más que deseable en nuestro país.

En este sentido, el sistema gubernamental no debe temer a su población, ni la población debe temer a su gobierno, por principio de cuentas, sería bueno reconocer que los gobiernos necesitan la ayuda de los ciudadanos y que deben recibir con agrado en lugar de temerle a los procesos de emancipación política y social.

Así pues, los movimientos sociales que están surgiendo en todo el mundo no deben verse como la antesala de un caos por venir, sino más bien como signos y síntomas positivos, propios del crítico proceso de reconstrucción y reconfiguración social en marcha.

El pesimismo y el conformismo son barreras psicológicas que al hacerse parte de la cultura popular evitan que la gente intente organizarse para cambiar lo que no le gusta. Por eso es importante derribar dichas barreras psicológicas tanto a nivel individual como colectivo, de lo contrario quedamos bajo control no sólo físico sino también psicológico de sistemas sociales, políticos y económicos que en lugar de aprendidos deben ser cuestionados.

Por eso urge primero construir las condiciones para que cada vez más personas consideren factibles los cambios necesarios. Ante esto, la teoría tiene que ser puesta a prueba mediante la acción. Sólo poniendo en práctica las ideas éstas pueden incidir y alterar el reino de lo posible y lo probable. Sólo en la experiencia adquirirán sentido las herramientas y estrategias cuyo fin es construir entre todos la realidad social. No hace falta un desastre para unirnos, pero qué mejor ejemplo de capacidad de alteración que el despliegue humano solidario durante los terremotos, huracanes y demás calamidades naturales o humanas.

Amig@ Lector, todo cambia, es cierto, pero nada cambia por si sólo. Así que si queremos que algo cambie, cambiémoslo.

H A S T A S I E M P R E

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