POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

La crisis de la Democracia a causa de su simulación tiene uno de sus mejores ejemplos en los procesos electorales de los Estados Unidos de Norteamérica. Una trama por demás confusa, donde además de que no se elige al presidente mediante el voto popular directo, está el hecho de que en cada proceso las élites se pasan la vigésimo segunda enmienda de la Constitución de nuestros vecinos (en la cual se prohibe al presidente en funciones ejercer un tercer mandato consecutivo), literalmente por “el arco del triunfo”, al reducir el proceso al falso dilema de elegir entre los dos principales partidos políticos, los cuales tienen los mismos patrocinadores: el complejo militar-industrial y las transnacionales, principalmente petroleras. Efectivamente, ningún presidente puede estar en el cargo más de dos periodos consecutivos, pero, ¿qué pasa con los grupos que los ponen ahí?

Aquí en México, una parte de la población (De manera extraña convocada a involucrarse emocionalmente en el proceso electoral estadounidense) habría aplaudido la victoria de Hillary Clinton, sin recordar o saber que fue ella quien como secretaria de estado impuso a nuestro país (en el sexenio calderonista) “acuerdos” (como el Acuerdo Transfronterizo sobre Hidrocarburos), que derivaron en la reforma energética aprobada por el “pacto por México” a iniciativa del poder ejecutivo actual. Con esa contra reforma a la expropiación petrolera se favorece a las transnacionales extranjeras y se comienza a privatizar la exploración y explotación de petróleo en aguas profundas del Golfo de México. Fue ella también quien como senadora por Nueva York votó a favor del muro fronterizo durante el gobierno republicano de George Bush Jr., pero cuya construcción inició antes, en el año de 1994, durante la gestión de… Bill Clinton.

Así pues, en este performance seudo electoral Hillary y Trump escenificaron el juego de policía bueno y policía malo, a final de cuentas siempre se trato de caras de una misma moneda y más que antagónicos se trataba de modelos complementarios. Entonces, no es que todas las predicciones fallaran, es que todo el tiempo se maquilló la realidad.

Ante el escenario actual en el vecino país, con un poder ejecutivo y un poder legislativo en poder de los republicanos, el único contrapeso viable a la vista es la sociedad estadounidense.

Entre las muchas lecciones que resultaron de la Segunda Guerra Mundial está el hecho de que la democracia puede ser engañada y que de ella también pueden surgir regímenes autoritarios. Estructuras sociales y de gobierno como el de la Alemania nazi; fenómenos históricos que sólo pueden ser posibles por el silencio de la gente de todo el mundo.

Por todo lo anterior, es deseable un proceso de organización en el seno de la sociedad norteamericana, que de certidumbre al destino de esa hermana nación y se oponga, de todas las formas posibles, a la simulación de procesos electorales en los que realmente su voto no cuenta.

HASTA LA PRóXIMA

Ntsʼu̱tkʼani

C O N T I N U I T Y

By Subjet Nº 73173

— Te lo dije Numeroide, dijo el Doc debajo de un complejísimo armazón de transistores y cables que a saber si estaba armando o desarmando. Que era demasiado prronto… te prrecipitaste… al final tuviste que cambiar los términos de la nota. Y todo por centrar tu argumento en el voto de la gente, como si realmente importarra. Bah!

— Pero al final todo fue cierto Doc, ganó Hillary ¡por más de 3 millones de votos! Que perdiera por votos del colegio electoral es otra cosa. ¡he ahí la farsa! ¡Ese sistema es la peor distorsión a la voluntad popular que se ha inventado…! ¡Ni más, ni menos! ¡un muro de protección de las élites contra el voto de la gente… Punto!

— Eeen fin… perrdiste la-apuesta, así que tendrrás que volver a subirr la nota que borraste… y… limpiar el laborratorrio… Erk!

— ¡Eso no era parte de la apuesta, Doc! ¡No es justo!

— Numeroide, en-el sistema del que-estamos hablando la justicia es dirrectamente prroporcional a la conveniencia de hacer algo, por injusto que sea, siempre y cuando reditúe en beneficios para quien o quienes lo llevan a cabo, clarro.

— ¡Pero eso no es justicia!

— ¡Exacto! El mundo, o mejor dicho, la civilización actual ha llegado al punto de la parradoja. En este caso, porr ejemplo, tuviste razón al mismo tiempo que te equivocaste. Prre-dijiste que Hillarry ganarría, y así fue, perro no considerraste que el sistema tiene la capacidad de distorsionar la prro-por-cio-na-li-dad entre las causas y sus efectos. Das diee angs!

— Sí, bueno, no me preocupa equivocarme, Doc, error o acierto es conocimiento. En todo caso me queda claro que un sistema electoral puede ser tan absurdo como un candidato hecho a base de insultos, escándalos… y mucho bronceador…

— Jaja, a que Numeroide, ahora sólo esperremos que todo eso, principalmente la polarización de la sociedad, haya quedado en la campaña y el buen Donald Triumph no lleve el personaje al cargo, porque una cosa es llamar la atención de quienes realmente deciden la elección, pero otra es tener en tu poder un lanza llamas siendo piromaniaco…

— Bueno pero, qué se puede hacer ante eso, Doc; si en la elección el sistema no fue democrático, ahora imagínese durante el mandato…

— Hay una buena noticia después de todo esto, mira, cuando en los procesos electorales no hay democracia, no puede dejar de haberla durante el ejercicio de gobierno, porque entonces sí se impone la tirranía. Ahorra serrá el pueblo norteamericano el que le tendrrá que poner freno a ese potro desbocado, domarlo y no darle rienda suelta; porque cumplir desde el gobierno todo lo que dijo en campaña no puede significar nada bueno ni para el mundo, ni para su país. Afortunadamente, ni la cotidianidad ni la historia dependen sólo de quien llegue al poder.

— ¿Y ahora qué sigue, doc? ¿Usted cree que cumpla todo lo que prometió?

— Sea cual sea su origen, es decir, salgan de donde salgan los políticos, nunca cumplen todo lo que prometen, no pueden. Por ahora lo que sigue es seguir. Porque recuerda, querido amigo, lo que tiempo fue, tiempo es y tiempo será; y hay que saber o cuando menos intuir, que la historia al igual que este cuento…

CONTINUARÁ…

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Comentarios

Una respuesta a «SIMULATION»

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